Es horrible observar un departamento casi vació. Él lo hacía a la una de la mañana. Recordaba rápidamente todos los momentos que había vivido ahí. Y cómo esos quedarían en el olvido, cómo en el futuro él también desaparecería. Sólo él vivió la soledad, sus pensamientos, sus comidas, ideas, trabajos, desveladas, películas y videojuegos después de media noche. La muerte lo acompaño en ese momento, cómo nunca antes lo había hecho, pues era otro pedazo de su vida que se quedaba en ese lugar y nunca iba a volver. Sólo en sus recuerdos. Y lo único que le quedaba hacer, era jugar una partida más, mientras olía el curry del restaurante de abajo.
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