Un anciano pasea sus dedos entre sus largas barbas. Eso lo tranquiliza. Está sentando en una banca junto al lago. De su bolsillo saca un celular y marca un número. Suena varias veces y nadie contesta. Empieza a nevar y el anciano sigue la caída de un copo de nieve hasta que cae al lago. Todo se ilumina y deja de nevar, las hojas verdes aparecen en los árboles y las barbas grises del anciano se vuelven rojas. Trae una ropa diferente y menos arrugas en el rostro. A lo lejos se escucha una banda de jazz improvisando. Una joven en sus 20’s, pelirroja, camina hacia él. Ambos se abrazan. Es su hija. El hombre la toma de la mano y le apunta el otro lado del camino. Llega otra mujer, también de la misma edad que la pelirroja, pero su cabello es castaño. El hombre la besa en los labios. La hija, cambia su rostro a confusión y enojo. El hombre las presenta. La joven castaña extiende su mano, pero la hija mantiene su mano sujetando su bolso, se da media vuelta y se va caminando. El hombre la observa irse, desilusionado. La joven castaña desaparece, los árboles se secan, las barbas grises vuelven y las arrugas también, poco a poco empieza a nevar. El anciano se vuelve a sentar en la banca.
La hija, ahora de casi 40 años, observa nevar desde el interior de su departamento. Su teléfono sigue sonando en su escritorio. Lo ignora. La mujer se mete a bañar, se arregla el cabello, prepara unos wafles y se los come mientras ve las noticias en la televisión. El celular sigue sonando. La mujer observa sus wafles, todo parece volverse más grande, cuando levanta la mirada es una niña de 10 años, partiendo sus wafles en la mesa. Su padre, llega de la cocina peinándose la barba pelirroja, le da un beso en la cabeza a su hija y se sienta junto a ella. Ambos comen mientras ven las caricaturas en la televisión. El canal cambia y vuelven a ser la noticias, la imagen es más nítida. La niña vuelve a ser mujer y se encuentra sola en el departamento. Hay una explosión a lo lejos, el departamento tiembla, caen varios objetos de vidrio al suelo. La mujer observa por la venta, unas enormes humaredas en la ciudad. Por las noticias, el tono del hombre cambia, su voz se vuelve más rápida y agitada. Habla de una fuga de gas.
El anciano en el parque, ve las nubes de humo. La gente alrededor empieza a gritar. Vuelve a ver otra explosión, la gente grita aun más y empiezan a correr. Otra explosión. El anciano marca por teléfono. Pero nadie contesta.
La hija ve las explosiones por la venta. Otra explosión. La hija grita y se mete debajo de la mesa. El departamento se sacude, el celular cae al suelo. La hija observa desde el suelo, cómo el piso y las paredes se vuelven invisibles. Puede ver a su padre, en el parque, asustado. La hija se levanta y sale del departamento. Corre por el pasillo y empieza a bajar las escaleras. Se escucha otra explosión y el edificio vuelve a temblar.
El anciano ve a grupos de personas corriendo de un lado al otro. Hay otra explosión cerca del parque, todo tiembla y varios caen al suelo. El anciano ve a una madre, tratando de recoger a su bebe, pero tiene el tobillo roto. El anciano llega y recoge al bebe que no para de llorar. Llegan otras personas a ayudarlo. Pero, hay otra explosión y todos huyen. El anciano se queda sujetando al bebe. Observa hacia la banca junto al parque, ve la imagen transparente de su hija llegando a buscarlo, pero desaparece. El anciano regresa su atención hacia la mujer y la ayuda a levantarse. Camina sujetando al bebe y a la mujer, hacia afuera del parque. Llegan a la calle y pasan dos ambulancias sin detenerse. La madre y el bebe lloran. El anciano logra detener a un auto, de él baja un hombre y ayuda a subir a la madre y al bebe al auto. El auto se va. Hay otra explosión. Todo tiembla y caen del edificio varios pedazos de metal, vidrios y algunos ladrillos. Uno de ellos le cae al anciano en la frente. Se tambalea, pero se logra detener en el muro del parque, camina poco a poco hacia la banca junto al lago.
La hija va entre las multitudes que corren despavoridamente. Llega al parque. Busca entre las bancas, hasta llegar al lago, observa desde el otro lado la banca dónde vio por última vez a su padre. Corre hacia ahí, pasea la mirada tratando de ver dónde está.
El anciano camina, se cae, se vuelve a parar y sigue caminando. Trata de enfocar la vista, pero las imagenes se vuelven borrosas y oscuras. Observa a su hija, junto a la banca. Gatea hacia ella.
La hija reconoce a su padre y corre hacia él. Llega y lo abraza. El anciano se deja caer sobre los brazos de su hija. La hija le examina la cabeza, bajo el cabello tiene una gran herida, que no para de sangrar. La sostiene con las manos y busca con la mirada a alguien que los pueda ayudar. No hay nadie en el parque. Vuelve a ver otra explosión. El anciano saca de su bolsillo una fotografía y se la muestra a su hija. En ella se ve él anciano, con la mujer castaña y una niña de 10 años. Se la entrega en las manos, se aproxima a su oído le susurra algo. La hija ve la calles y los edificios desaparecer, observa a la mujer castaña con una niña, en un departamento en la zona sur de la ciudad. El anciano deja de susurrar, toma la mano de su hija. La hija siente cómo la mano de su padre pesa más. Ya no se mueve. Los ojos de la mujer empiezan a arderle y su cuerpo empieza a temblar. Trata de respirar.
La mujer corre entre las calles, evitando los escombros. Pocas personas quedan en las calles. Las ambulancias se escuchan a lo lejos. Llega al edificio en la zona sur. Sube las escaleras de emergencia. Los llantos de una niña se escuchan a lo lejos, la mujer sigue los llantos y llega hasta departamento. Entra y ve una niña, llorando junto a conjunto de trozos de cemento. Alcanza a distinguir la pierna una mujer bajo los escombros. Trata de mover los trozos y observa a la mujer castaña, sin vida. La niña de 10 años sigue llorando, la mujer se vuelve hacia ella, la carga entre sus brazos y se va del departamento. La nieve cae sobre los escombros de las calles.
La ciudad, ya no hay sirenas, se escucha un grupo de jazz tocando en el fondo y los árboles son verdes de nuevo. La mujer pelirroja está sentada en la banca del lago. Junto a ella está la niña de 10 años, comiendo un wafle. La mujer acaricia con los dedos, los cabellos castaños de su hermana. Eso la tranquiliza.
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