Por la televisión pasan un capítulo viejo de Los Locos Adams, mi programa favorito, me relaja mientras reviso las evidencias. Mi nombre es Joaquín Kurtz, mi padre es alemán y mi madre mexicana, nos mudamos aquí porque mi padre tenía una amenaza de muerte en Munich. Quién diría que México sería el lugar más seguro para nosotros. Era muy pequeño cuando llegamos a Guadalajara, así que no recuerdo mucho mi alemán, a veces cuando estoy con mi padre. Mi padre era policía allá en Alemania, intentó serlo aquí, pero no le gustó. Siempre admiré su amor por la justicia, creo que por esa idea romántica soy de los pocos detectives privados en la ciudad. No deja mucho, principalmente los clientes son parejas que sospechan de infidelidad o que corporativos que tratan de descubrir algo sucio en la competencia y quieren quitarlos del juego. Pero este caso es diferente, es un joven que buscan a su hermano y a su cuñada, ambos desaparecieron después de que salieran del cine. Habían salido los dos con sus novias, a ver una película de terror. Todos los involucrados, tienen entre los 18 y los 22 años. Lo que lo hace diferente, es que ninguno de ellos tienen padres. Los 4 salieron de un albergue juvenil y han estado juntos desde entonces.
(Está es la premisa, para el primer caso de Joaquín Kurtz, un detective privado en Guadalajara. Este pedazo, sólo es para apuntar una primera idea, no sé si la vaya a desarrollar)
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